¡No despiertes a Koak!

Muy al sur de la Esfera, en el corazón de los vastos pantanos de Nispad, donde las aguas son negras, como un pensamiento pecaminoso congelado, y el aire espeso de los vapores de la putrefacción y antiguas maldiciones, habita Koak, un gigantesco cocodrilo, el producto de los propios pantanos. Pocos lo han visto, porque el encuentro con este depredador ideal para la mayoría se convierte en el último.
Se rumorea que en la antigüedad, los elfos sabios que vivían aquí usaban el conocimiento de los hábitos de Koak para un camino seguro. El lagarto antiguo huele tierra firme debajo de las capas de lodo e instintivamente pasa por alto los "susurros", atolladeros movedizos que arrastran a la víctima a un abrazo mortal.
Pero los elfos han abandonado estas malditas tierras hace mucho tiempo. La gente, apenas pisando un terreno inestable y perdiendo varios destacamentos, se dio cuenta de que solo la muerte los esperaba aquí y se retiró. Los demonios, sin embargo, evitan por completo la Caída. Y hay pantanos sumergidos en la niebla eterna, cubiertos de cañas venenosas. Y en algún lugar de sus profundidades, como un bloque vivo del mundo antiguo, Koak duerme, esperando pacientemente a su víctima.
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