Leyenda De Venado
En los matorrales ocultos del bosque primaveral, donde los arroyos despiertan cada hoja de hierba del sueño y el aire tiembla con el primer calor, vive el espíritu del despertar: el ciervo. Su cuerpo, tejido de conejitos soleados y sombras de follaje joven, es como un ciervo de belleza sobrenatural, y los cuernos no son óseos, sino de cristal, como si estuvieran tallados en la escarcha de la mañana.
Verlo es una suerte rara, enviada a aquel cuyo corazón late al unísono con la música del bosque. Alguien que puede escuchar un riñón florecer o susurrar raíces bajo tierra.
El afortunado que ha visto a un Ciervo puede pedir el único deseo asociado con un nuevo comienzo. Pero debe ser tan puro como el agua de manantial y venir de lo más profundo del alma. De lo contrario, el Ciervo se derretirá en el resplandor de la mañana, dejando atrás solo el aroma fugaz, como un sueño, de un Manzano en flor. Tal vez es por eso que los demonios, cuyos corazones están llenos de malicia, nunca han sido honrados con este encuentro.
Compartir noticias: