La leyenda de Gromak

En la época del nacimiento del Reino de los hombres, su escudo era el caballero Argantor, cuyo valor no conocía igual. Su fiel compañero era el semental Gromak, encadenado con una armadura de hierro estelar. En la silla de montar, se convirtieron en un solo ser, la encarnación viviente de la tormenta, ante la cual temblaban no solo los monstruos, sino también los demonios.
Para aplastarlo, los cuernos reunieron a todo un ejército. Solo a costa de pérdidas incalculables lograron derrotar a Argantor. Pero Gromak no huyó. De pie sobre el cuerpo del Señor, lo defendió desesperadamente hasta su último aliento. Los demonios, al ver esta devoción, se retiraron. Después de la batalla, el caballo levantó el cuerpo del amo y lo llevó a la capital. Después de eso, cojeando, Gromak abandonó la ciudad.
El cuerpo del caballero fue entregado a la tierra en la tumba real. Gromak quería ser enterrado junto a su dueño, pero no pudieron encontrarlo. Sin embargo, hasta el día de hoy, en los campos de antiguas batallas, hombres y demonios ven un caballo fantasma con armadura estelar. Dicen que es el espíritu de Gromak. Y no busca la paz, sino un nuevo jinete digno del legado del gran Argantor.
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